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Caminado practicamos un éxodo interior. Caminado nos adentramos en una paz interior. Mientras nos abandonamos a nuestro caminar, nos alejamos de aquello que nos mantiene presos, nos alejamos de aquello que nos mantiene presos, nos alejamos de los hábitos que nos encadenan, de lo que nos ata a las demás personas, impidiéndonos vivir, de la falta de libertad a la que nos conducen nuestros deseos y necesidades.

El movimiento parejo de nuestros pies, que tocan el suelo una y otra vez para volver a separarse de él, simula el abandono de aquellas tensiones que se han anclado en nuestro cuerpo y que se han trasformado en conflictos para el alma.

El hecho de caminar no implica automáticamente la libertad, pero nos puede ejercitar en ella. Caminando jamás estaremos en casa, tampoco nos asentaremos en ningún sitio.

Camino puede denotar la distancia que se corre, pero también la medida, el tipo y la forma en que se hace algo y en la que se vive, el medio, el método, de conseguir algo o de llevar algo a cabo.

Recorriendo caminos, yendo por senderos sentimos que hemos formado parte de la existencia de aquellos que ya han recorrido el camino antes que nosotros.

Anselm Grün

El hecho de caminar no implica automáticamente la libertad, pero nos puede ejercitar en ella. Caminando jamás estaremos en casa, tampoco nos asentaremos en ningún sitio.

Camino puede denotar la distancia que se corre, pero también la medida, el tipo y la forma en que se hace algo y en la que se vive, el medio, el método, de conseguir algo o de llevar algo a cabo.

Recorriendo caminos, yendo por senderos sentimos que hemos formado parte de la existencia de aquellos que ya han recorrido el camino antes que nosotros.

Anselm Grün